PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO

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¡Que viva la memoria del Dr. José Francisco Peña Gomez!

domingo, 5 de junio de 2011

LA MADRE TERRESA DE CALCUTA

La confusión con el amor
Mateo 28, 16-20
Luis García Dubus
Santo Domingo
Teresa de Calcuta llegó a entender cuál fue el motivo de la venida de Jesús al mundo. He aquí cómo lo dice:
 “Él vino a darnos la Buena Noticia de que Dios nos ama, que Dios es amor, que  Él te ama a ti, y me ama a mí.
Él desea que nos amemos como Él ama a cada uno de nosotros. ¿Cómo te amó Jesús a ti y a mí?  Él nos dio todo lo que tenía ñ su vida ñ por ti y por mí.
Dios nos ama con un amor tierno. Eso es todo lo que Jesús vino a enseñarnos: el tierno amor de Dios”.
“Yo te he llamado por tu nombre, tú eres mío”.
Este exquisito párrafo tiene un problema, y el problema es la palabra amor.
Decimos que el amor es “el sentimiento más bello que existe”, y hacemos así al amor presa de las emociones, con la cual se distorsiona su significado, terminando muchas veces por significar lo contrario.
El amor de Dios que nos reveló Jesús no depende de emociones o sentimientos. No murió Él por usted y por mí porque “le caímos bien” o le “resultamos simpáticos”.
Eso es sólo amor humano, amor natural. También los animales aman y protegen a sus crías.
 Cuando la Biblia habla del amor, no dice amor, dice “Caritas”.  Pero cuando en español decimos caridad, lo confundimos con limosna. ¡Imagínese usted el disparate que sería que pensáramos que el propósito de la vida de Jesús fuera enseñarnos a dar limosna!
 Vida, pasión y  resurrección, ¿para enseñarnos a dar limosna?  ¿O para enseñarnos a enamorarnos, o para “hacer el amor”...?
La pregunta de hoy
Entonces ¿qué significa caridad o amor?
Dice Thomas Keating que es el primer fruto del Espíritu Santo en nosotros.  Y que es una participación en el amor incondicional de Dios.
 Y dice Benedicto XVI, otro sabio actual, que este amor “es una fuerza extraordinaria que tiene su origen en Dios. (Encíclica “Caritas in Veritate”).
 Este amor es el don más grande que Dios ha dado al hombre, por eso, “la caridad es amor recibido... y ofrecido”.
Recibido como don y ofrecido a los demás incondicionalmente y gratis, aun a nuestros enemigos (Lucas 6, 24).
 ¡Esto sí que es amor auténtico, y no sentimentalismo!
“El amor auténtico es lo que hace a una persona capaz de amar a los que lo odian”, dijo Gandhi.  ¡Y con esa fuerza extraordinaria liberó a la India sin violencia alguna!
 “Ambicionemos este don”, dice San Pablo, y todo lo que hagamos tendrá valor sólo en la medida en que se hace con esa fuerza extraordinaria que viene de Dios.

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